Bernardo Hernández/PórticoOnLine
Fernando Galván, uno de los diputados suplentes que demandaron al Poder Legislativo porque no les entregaron los dineros de herramientas legislativas en el pasado Congreso local, hizo un llamado a las autoridades estatales para que atiendan el problema de inseguridad que se vive en el municipio riograndense.
“Están a la orden del día los secuestros y los robos, empresarios son extorsionados, no hay autoridad”, declaró el político perredista.
La situación es grave, dijo, porque los preventivos locales, al mando del director de Seguridad Pública municipal, Alberto Sánchez Alvarado, no son de fiar.
“Él (Alberto Sánchez) no ha pasado el control de confianza, muchos policías están igual y siguen trabajando”, expuso.
Para el exdiputado, la única explicación para la permanencia de Sánchez Alvarado en el puesto es la amistad que lo une con el alcalde Constantino Castañeda.
Los reclamos hacia el director de seguridad municipal hechos por Fernando Galván no son los únicos. En enero pasado, elementos de la corporación se quejaron de que con Alberto Sánchez los malos tratos y las palabras altisonantes se habían convertido en el pan de cada día.
Una muestra de la incapacidad del funcionario, señalan sus detractores, fue que a principios del mes pasado un grupo de 20 civiles armados se llevó de los separos de la Policía Municipal a un narcomenudista de nombre Ignacio Moreno.
También cuentan que a pesar de su cargo, carece de permiso para portar arma y, sin embargo, la lleva consigo a todas partes.
El exdiputado solicitó al gobierno estatal dirigir una mayor atención hacia el municipio de Río Grande ya que la Unidad Regional de Seguridad no ha servido para frenar las actividades delictivas que afectan a la población.
El perredista criticó que las escasas patrullas estatales (tanto de la preventiva como de la ministerial) que se dan la vuelta por territorio riograndense se estacionan frente a una propiedad del procurador General de Justicia, Arturo Nahle.
“No van a donde está el problema, en las colonias populares, la Buenos Aires, Los Halcones, los Llanos”, se quejó.
Cuando mucho, dijo Fernando Galván, los agentes estatales se dan la vuelta por el Malecón, la presidencia y ya.


























