1Chalino Sánchez Rosales, 2María Fernanda Romo García, 1,2Irma Elizabeth González Curiel
1Maestría en Ciencia y Tecnología Química, Unidad Académica de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Zacatecas, “Francisco García Salinas” Campus UAZ-Siglo XXI, Carr. Guadalajara km. 6, Ejido La Escondida, C.P. 98160, Zacatecas, Zac.
2Laboratorio de Investigación en Inmunotoxicología, Unidad Académica de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Zacatecas, “Francisco García Salinas” Campus UAZ-Siglo XXI, Carr. Guadalajara km. 6, Ejido La Escondida, C.P. 98160, Zacatecas, Zac.
Una olla de barro hirviendo frijoles, el café servido en una taza artesanal o los platos tradicionales presentados en coloridas piezas de alfarería forman parte de nuestra identidad cultural como mexicanos. No obstante, detrás de estas ancestrales piezas que nos han acompañado a lo largo de los años se oculta un enemigo silencioso: el plomo.
El plomo (Pb) es un metal pesado altamente tóxico y no desintegrable de color gris azulado que no debería estar en nuestro cuerpo y es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los 10 elementos químicos de mayor importancia para la Salud Pública (1,2). Se trata de un elemento que se acumula en el organismo y que afecta prácticamente a todos los órganos de nuestro cuerpo, especialmente el sistema nervioso. El plomo puede causar una disminución del coeficiente intelectual, problemas de aprendizaje, déficit de atención, retraso del crecimiento, debilidad neuromuscular, e incluso se considera carcinogénico para los humanos, siendo la ingestión la principal vía de exposición ya que entre el 20 y el 70% del Pb ingerido es absorbido por el cuerpo (2,3). Una de las principales poblaciones vulnerables son los niños y su acumulación está relacionada con impedir que alcancen su nivel de plenitud e inteligencia, así como su capacidad de atención (4). Aunque actualmente el plomo es reconocido como uno de los contaminantes ambientales de mayor preocupación, esta metal sigue estando presente en una variedad de alimentos y productos que forman parte de la vida cotidiana. Una de las principales vías de exposición al plomo es la alfarería de barro vidriada, como los platos, jarritos para el café, las ollas y algunos comales. Es importante señalar que el barro por si mismo no constituye una fuente importante de plomo. El riesgo radica en el uso de esmaltes o vidriados tradicionales los cuales son elaborados con silice y óxido de plomo el cual se funde y se aplica de forma líquida al utensilio de barro para proporcionarles brillo, reducir su porosidad e impermeabilizar su superficie permitiendo su uso para cocinar, almacenar y servir alimentos. No obstante, como las temperaturas usadas para cocer los utensilios no son muy altas, las partículas de plomo no se eliminan ni tampoco quedan fijas al esmalte lo que permite que pasen al agua y alimentos (principalmente ácidos). De tal forma que al consumirlos estamos ingiriendo, sin darnos cuenta, plomo, metal que se acumula en nuestro cuerpo y a largo plazo provocar graves daños en la salud (1,4). La preocupación por la exposición al plomo a través de utensilios de barro en México cobró mayor relevancia a partir de 1991. Una niña de 7 años de origen estadounidense que se encontraba de vacaciones en nuestro país bebió una limonada elaborada y almacenada en una olla de barro vidriado compuesta de una sustancia conocida como Greta cuyo componente principal es el plomo. La niña regresó a su país y enfermó resultando en los exámenes clínicos niveles de plomo en sangre cuatro veces superiores al limite de seguridad norteamericano. El origen de la intoxicación se atribuyó al uso de alfarería vidriada (4).
Más de tres décadas después, la exposición al plomo derivada de la alfarería vidriada continúa siendo un desafío para la Salud Pública en nuestro país. Diversos estudios han asociado el uso de utensilios de barro con concentraciones elevadas de plomo en sangre, especialmente en niños que viven en hogares donde estos utensilios son frecuentemente utilizados. Terrazas Meraz, T. y colaboradores analizaron la relación entre el uso de loza de barro vidriada y los niveles de plomo en sangre de niños indígenas que habitaban en zonas marginadas de Oaxaca. Entre sus principales hallazgos encontraron que aquellos niños que utilizaban estos utensilios presentaban un aumento significativo de las concentraciones de plomo en comparación con aquellos que no reportaron su uso (5).
A pesar de las campañas dirigidas a sustituir los esmaltes con plomo, se ha demostrado que una gran proporción de las piezas de cerámica tradicional continúa utilizándose tanto en los hogares mexicanos como en numerosos restaurantes de comida típica del país. Esta situación representa una fuente potencial de exposición al plomo que no debe pasar desapercibida debido a las implicaciones que tiene para la Salud Pública. En respuesta a esta problemática, la Secretaría de Salud en conjunto con otros organismos e instituciones establecieron la Norma Oficial Mexicana NOM-231-SSA1-2016, que regula los límites máximos permisibles de plomo y cadmio en artículos de alfarería vidriada, cerámica vidriada, porcelana y artículos de vidrio siendo el limite máximo permisible de plomo en tazas y tarros de 0.50 mg/L (6). Sin embargo, la existencia de una normativa no garantiza por sí sola la eliminación del problema. Existen factores que dificultan el cumplimiento de la norma, entre ellos la persistencia de métodos tradicionales para la producción de estos utensilios, el limitado acceso a esmaltes libres de plomo, e incluso la falta de vigilancia en los puntos de producción y comercialización ya que en lugares como mercados locales, tianguis o directamente con los productores, resulta difícil verificar si los utensilios cumplen con los límites máximos permisibles. Estos desafíos están íntimamente relacionados con la percepción que tiene la población con respecto a este problema, ya que los efectos suelen manifestarse de manera gradual y no producir síntomas inmediatos, lo que lleva a que muchas personas desconozcan la magnitud de las consecuencias que la exposición al plomo por uso de cerámica artesanal puede ocasionar en la salud.
Ante este panorama, resulta pertinente fortalecer estrategias de educación y concientización dirigidas tanto a productores como a consumidores. Es necesario informar a toda la población sobre el riesgo asociado al uso de utensilios con esmaltes fabricados con plomo y cómo este metal puede afectar gradualmente a nivel sistémico nuestro cuerpo. Del mismo modo se deben impulsar programas que faciliten a los artesanos tecnologías y materiales libres de plomo, permitiendo preservar una actividad que forma parte de nuestro patrimonio cultural sin comprometer la salud de quienes producen y utilizan estas piezas.
La alfarería tradicional representa una expresión de la identidad y riqueza cultural de México. Sin embargo, conservar nuestras tradiciones no debería repercutir en un daño gradual a nuestro cuerpo. Todos los mexicanos debemos reconocer la magnitud del problema, fortalecer el cumplimento de las regulaciones existentes y promover prácticas más seguras para garantizar que futuras generaciones disfruten y se enorgullezcan de nuestras tradiciones sin exponerse a los efectos tóxicos de un enemigo silencioso: el plomo.
REFERENCIAS CONSULTADAS
1. Secretaría de Salud. gob.mx [Internet]. 2018 [citado el 16 de junio de 2026]. Ollas y jarritos de barro sin plomo. Disponible en: http://www.gob.mx/salud/articulos/ollas-y-jarritos-de-barro-sin-plomo
2. Kumar A, Kumar A, M.M.S. CP, Chaturvedi AK, Shabnam AA, Subrahmanyam G, et al. Lead Toxicity: Health Hazards, Influence on Food Chain, and Sustainable Remediation Approaches. Int J Environ Res Public Health. abril de 2020;17(7):2179. doi:10.3390/ijerph17072179 PubMed PMID: 32218253; PubMed Central PMCID: PMC7177270.
3. Assi MA, Hezmee MNM, Haron AW, Sabri MYM, Rajion MA. The detrimental effects of lead on human and animal health. Vet World. junio de 2016;9(6):660–71. doi:10.14202/vetworld.2016.660-671 PubMed PMID: 27397992; PubMed Central PMCID: PMC4937060.
4. López Toelntino M. Boletín científico [Internet]. 2026 [citado el 16 de junio de 2026]. Plomo En Las Vasijas De Barro Vidriado. Disponible en: https://www.uaeh.edu.mx/scige/boletin/prepa4/n8/r4.html
5. Terrazas-Meraz MA, Hernández-Cadena L, Rueda-Hernández GE, Romano-Riquer SP, Shamah-Levy T, Villalpando-Hernández S, et al. Uso de cerámica vidriada como fuente de exposición a plomo en niños indígenas de zonas marginadas de Oaxaca, México. Salud Pública de México. junio de 2015;57(3):260–4.
6. Secretaría de Salud. NORMA Oficial Mexicana NOM-231-SSA1-2016, Artículos de alfarería vidriada, cerámica vidriada, porcelana y artículos de vidrio-Límites máximos permisibles de plomo y cadmio solubles-Método de Ensayo. [Internet]. 2016 [citado el 18 de junio de 2026]. Disponible en: https://www.dof.gob.mx/normasOficiales/6205/salud3a18_C/salud3a18_C.html
Figura 1. Tradición que no debemos envenenar. Representación esquemática que muestra el riesgo de exposición al plomo asociado al uso de cerámica artesanal. Elaboración propia con apoyo de OpenAI, 2026.


























