Haced política, porque si no la hacéis,
alguien la hará por vosotros
y probablemente en contra de vosotros.
Antonio Machado (1875 – 1939)
A finales del siglo XX se consolidó en la Universidad Autónoma de Zacatecas una casta política que, debido a razones que ya han sido expuestas en colaboraciones previas, originó la formación de grupos políticos protagonistas de pugnas internas en pos de lo que, de forma mórbida, consideraron espacios de poder. Y por supuesto el sindicato de los académicos no escapó a los apetitos políticos de esta clase política universitaria.
Un destacado dirigente de entonces, cuyo nombre se omite porque ya no vive para ejercer defensa, recomendaba a los académicos destacados dejar en sus manos y los miembros de su grupo el quehacer político para el “cuidado” de sus intereses. En otras palabras: “ustedes tienen la excelencia académica y nosotros la capacidad política”. Si a tal disparate se le agrega la percepción de deshonestidad como sinónimo de actividad política, es comprensible que quienes eligieron la academia como forma de vida renunciasen a involucrarse, delegando la “grilla” a una casta derigente de iluminados.
La admisión, promoción y el estatus laboral del personal académico pasó entonces a ser patrimonio de esta “clase política” haciendo de los docentes e investigadores rehenes de sus intereses. El clientelismo se enraiza y pervierte los procesos políticos al tiempo que produce la vertiginosa caída del compromiso universitario y la calidad académica. Y así ocurrió durante tantas décadas que se normalizó al grado de que el SPAUAZ llegó a percibirse, de forma “natural”, como una dependencia más de la rectoría.
Ocurre algo que representa una escandalosa paradoja: la universidad, espacio donde se supone que se concentra el pensamiento crítico de la sociedad, delega las decisiones sobre su estabilidad laboral y sus derechos políticos en impresentables caudillos con eméticos antecedentes, discursos vacíos y oscuros intereses. Más que oportuno en tal panorama el epígrafe del texto presente, con origen en la pluma del excelso poeta español, puesto que la grillocracia operó en contra de los académicos universitarios.
De la mano de un gran equipo, valiente y decidido, con la Dra. Jenny González a la cabeza, el gremio de docentes universitarios alcanzó la mayoría de edad, decidiendo deshacerse de la inmoral tutela ejercida durante décadas por esta clase política. El personal académico se encuentra en un estado de politización muy superior al de trienios anteriores y eso se puede ver en la composición de la coordinadora de delegaciones; sus miembros son ahora docentes con reconocimiento académico que han decidido recupera para sí la defensa de sus legítimos intereses laborales, desplazando a los “grillos” de siempre.
El SPAUAZ ha entrado en evolución y se encuentra en la ruta de la independencia sindical. La estafeta en esta ruta la toma la Dra. Sonia Viramontes, apoyada en una sólida trayectoria académica y de labor sindical, respaldada además por un equipo cuya conformación garantiza honestidad, combate frontal al clientelismo, además de claridad y convicción sobre los mecanismos de lucha y la necesidad de garantizar la calidad académica por la vía del respeto irrestricto de los mecanismos contractuales de ingreso y promoción.
La estulticia de considerar a la secretaría general del SPAUAZ como una dependencia más de la rectoría ha calado tan hondo en la comunidad académica que algunos líderes de colectivos políticos no se ruborizan, en lo más mínimo, al admitir que “negocian” con la rectoría la sucesión en la dirección del SPAUAZ. Dos de los tres candidatos cuentan con reconocimiento académico en sus respectivas áreas, aunque por desgracia uno de ellos, además de desconocer totalmente el trabajo sindical, es claramente promovido por la administración universitaria. Ello que se hace evidente por la cobertura mediática que de su campaña hace TV-UAZ.
El tercer candidato, además de tener en sus espaldas graves señalamientos, parece entender al SPAUAZ no más que como un espacio de poder, y cuyo triunfo a juzgar por sus antecedentes como funcionario, daría al traste con uno de los grandes logros del comité ejecutivo saliente: el rescate de la participación sindical en la Comisión Mixta de Admisión, Adscripción y Promoción.
La importancia de este rescate para la sociedad zacatecana es fundamental: de no continuar con el proceso de slavaguardar a la organización gremial de cualquier órgano de poder, universitario o externo, las consecuencias serían desastrosas, tanto para las condiciones laborales del personal académico, como para la calidad de los servicios que la UAZ entrega a la sociedad zacatecana. La independencia sindical es pues un aval sine qua non de la calidad académica y educativa.
Al igual que la división de los poderes fortalece a la República y el ejercicio de la administración pública, la independencia del sindicato respecto de la rectoría y de esta del gobierno de Zacatecas, son medidas indispensables de asepsia política, vigorizando a cada una de las instituciones. La intromisión ha demostrado ser de una gran toxicidad, nos corresponde reconocer y consecuentemente, corregir.
La legalidad consiste en la observación de los mecanismos establecidos en el contrato colectivo de los académicos, no se compone de protocolos vacíos, su función es garantizar que se siga el camino hacia la excelencia en las funciones sustantivas de las universidad, que según los resolutivos del Congreso General de Reforma de 1997 son: docencia, investigación, extensión y difusión de la cultura. La tarea de la administración por su parte, es lograr la eficiencia y eficacia de los órganos dedicados a ejercer las funciones adjetivas del quehacer universitario: administración, legislación, organización y logística.
El imperio de esta casta grillil universitaria erosiona todo sentido de identidad institucional. Hace falta voluntad política y ejercicio ético de cada una de las funciones. La independencia sindical es un componente básico para el saneamiento de la vida universitaria, y solo puede garantizarse construyendo sobre lo cimentado por la Dra. Jenny González y su equipo.
La grillocracia ha recibido un golpe contundente, y para concluir con su aniquilación, corresponde al profesorado universitario hacer el trabajo de psicomaquia para decidir el sentido de su voto. Ya veremos.



























