Por Juan Gómez
La acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos pegó en el corazón político de Morena, al inculpar a un gobernador en funciones como presunto partícipe de hechos que podrían ser constitutivos de delitos de narcotráfico, acopio de armas, secuestro y, como dice el clásico jurídico, lo que resulte.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha ganado un poco de tiempo con el discurso de la defensa de la soberanía y rechazo a la intromisión en la política interna del país, discurso que se afianzó con los hechos registrados en Chihuahua y que cobraron la vida a dos agentes de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA).
Es la lógica de la política discursiva presidencial, pero ello no significa que no pasará nada, cuando el escenario nos dice, nos grita, que pasará todo y que lo más fuerte de las repercusiones, está por venir.
Las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, no solo es inédito o histórico, algo que nunca había sucedido con un mandatario estatal en funciones, sino que es un golpe directo al corazón de la cuarta transformación, lo que desencadenará otras repercusiones.
Después de lo sucedido en Chihuahua, donde se desmanteló un narcolaboratorio y que de regreso en la noche, la unidad en la que viajaban se desbarrancó en la sierra y perdieron la vida los agentes estadunidenses, desencadenó los acontecimientos.
La Presidenta Sheinbaum dijo que no estaba informada sobre la presencia de agentes de la CIA en Chiuhuahua y pidió información sobre ello a la embajada norteamericana, lo cual disgustó al gobierno de Donald Trump, “por la poca empatía mostrada” de acuerdo a la declaración de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Y después estalló el escándalo.
Rocha Moya solicitó licencia la noche del viernes, seguramente para que la noticia no tuviera el impacto mediático de trascendencia, pero se equivocó. El largo fin de semana solo ha servido para hacer viral la noticia.
El domingo, la reunión extraordinaria del Consejo Nacional de Morena, dio paso a la nueva dirigente de ese partido, Ariadna Montiel, cuyo mensaje no tiene pérdida:
“La dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena”.
Agregó también lo siguiente:
“Quienes aspiren a ser candidatos en el 2027 deben tener una trayectoria impecable”.
A las acusaciones de Los Estados Unidos se suman el derrame petrolero en las costas de Veracruz y Tamaulipas, las explosiones en la refinería de Dos Bocas en Tabasco; el descarrilamiento del Tren Interoceánico, las deficiencias en el AIFA, la problemática por la falta de mantenimiento en el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México y un largo etcétera.
Las acusaciones de la implicación del Cártel de Sinaloa en la política y estructura de gobierno de dicho estado, en la que está presuntamente involucrado el gobernador con licencia Rocha Moya, el senador de Morena, Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendivil y otros funcionarios, abonan al deterioro de la imagen del partido oficial, cuando nos encontramos a cuatro meses de que inicie el proceso electoral 2026-2027.
La presidenta Sheinbaum está bajo la presión de Donald Trump, quien burlonamente se refirió a la mandataria mexicana en una cena privada en Forum Club of Palm Beach en Florida, en donde ante empresarios y políticos afines dijo “es una mujer hermosa”.
Tiene una hermosa voz… fue bailarina de Ballet, refirió ante las risas de los asistentes.
“En fin, ahora mismo no me quieren mucho en México…” dijo con sarcasmo.
Seguirá la secuela y el destape de otros políticos en funciones (quienes, de acuerdo a versiones, tienen congeladas sus cuentas bancarias) producto del lopezobradorismo que pervirtió la democracia y la competencia electoral en México.
Al tiempo.
@juangomezac























