Por: Juan Manuel Rivera Juárez.
El pasado 23 de octubre se cumplieron cinco años del fallecimiento del Lic. Díaz Casas. Esta investigación presenta fragmentos de la trayectoria y el pensamiento de un hombre entrañable. Su camino en el Instituto de Ciencias de Zacatecas (ICZ) comenzó en 1950, donde cursó desde la secundaria hasta culminar la carrera de Derecho en 1959.
La primera incursión documentada del Lic. Díaz Casas en la administración de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) se remonta a 1960. En ese año, el rector del Instituto de Ciencias Autónomo de Zacatecas (ICAZ), el Lic. José Abraham Torres Viramontes, restructuró el Departamento de Extensión Universitaria. Para dirigirlo, nombró al Lic. Carlos Salinas Felguérez y asignó tres especialidades a Baltazar Patiño, Jesús Manuel Díaz Casas y Rafael Estrada Padrés, quienes impulsaron diversas actividades culturales enfocadas en las letras, la música y el teatro.
El Lic. Díaz Casas se desempeñó como catedrático en los niveles de secundaria, preparatoria y derecho. En noviembre de 1967 (del 20 al 23), integró la delegación que representó a la Escuela de Derecho en el Octavo Congreso Nacional de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social. Esta comitiva estuvo conformada también por el director de la institución, el Lic. Uriel Márquez Valerio, y el catedrático Humberto Ávila Márquez. Gracias a su destacada participación, la comitiva obtuvo la sede para el Noveno Congreso, el cual se llevó a cabo en las instalaciones de la Escuela de Derecho de la UAZ durante el primer semestre de 1968.
El Lic. Jesús Manuel Díaz Casas fue Secretario General de la UAZ (1968-1972) y Rector de la misma institución de 1972 a 1980, siendo el primero en ser elegido mediante un procedimiento auténticamente democrático. Su cercanía y profundo conocimiento de las problemáticas universitarias le permitieron realizar una labor fecunda. Gracias a su entrega y esfuerzo, la universidad mantuvo un crecimiento constante hacia un futuro de progreso y proyección social.
A él le tocó vivir la transición del ICZ al ICAZ. En medio de crecientes inquietudes estudiantiles, cobró gran importancia la aspiración al autogobierno y a la autonomía del viejo Instituto de Ciencias. Tras una intensa lucha, se logró este primer peldaño, abriendo el camino hacia la creación de la UAZ.
Una de sus preocupaciones permanentes fue salvaguardar la autonomía universitaria, un principio que enfatizó en su toma de posesión como rector en 1972: «Esperamos que los conceptos vertidos en nuestra toma de posesión —al referirnos a la autonomía— subsistan en los futuros años de nuestra gestión y en las que vengan, porque sin ella la universidad jamás podrá alcanzar los altos fines que la historia le ha deparado, ni cumplir con su obligación de servir al bien del pueblo».
La transición del ICAZ a la UAZ detonó un incremento significativo en la demanda de educación superior. Para responder a este reto, y fiel a su principio de no rechazar a ningún estudiante, la universidad contrató y trasladó a docentes de diversas regiones para fortalecer áreas clave como Ciencias Químicas, Economía y Contabilidad. Así, superando adversidades, se fue forjando paso a paso nuestra máxima casa de estudios.
En ese contexto, la mayor preocupación de la administración central era absorber este crecimiento estudiantil. El Lic. Díaz argumentaba que los procesos de selección de la época carecían de la precisión necesaria, lo que arriesgaba dejar fuera de las aulas a miles de jóvenes con una auténtica vocación y un profundo deseo de superación.
Al respecto señalaba: «Nuestra universidad se encuentra en un entorno inhóspito, donde la naturaleza se resiste a dar frutos y el ser humano debe luchar con determinación para salir adelante. En este contexto, resulta plenamente comprensible que tantos jóvenes de las áreas rurales busquen superarse a sí mismos y transformar su entorno a través de la educación superior».
Para el Lic. Díaz Casas, la realización plena del ser humano solo era posible conjugando el humanismo y la técnica. Por esta razón, el fin de la universidad trascendía lo material; sus objetivos estaban íntimamente ligados a la labor docente, cultural y social. De ahí surgía su impulso permanente a la difusión cultural: un esfuerzo por acercarse a la comunidad, compartir los valores estéticos y hacer al pueblo partícipe de las excelencias del intelecto humano.
Para el Lic. Díaz Casas, la labor universitaria trascendía la docencia: su fin fundamental era guiar y orientar a la comunidad. Como resultado del simposio sobre reforma educativa, se había consolidó un ciclo preparatorio equilibrado y fortalecido con materias de cultura general. Estas asignaturas, antes omitidas, evitaban que el bachiller tuviera una visión fragmentada de su entorno. Desde su perspectiva, la educación media superior debía formar la personalidad y dotar al estudiante de una noción clara sobre el lugar del ser humano en el universo. Así, todo universitario comprendería que, en el vasto panorama del mundo, lo más importante es el ser humano y su capacidad creadora.
En relación con la reforma universitaria, la búsqueda de la actualización integral de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) para él fue una constante en el pensamiento y la acción: «Continuamos impulsando nuestra reforma universitaria para que la institución se actualice en todos los órdenes. Entendemos y deseamos que esta reforma no sea un simple cambio en los planes de estudio. Ese elemento debe vincularse a lo fundamental: formar la mentalidad que los universitarios del México actual necesitan para convertirse en partícipes dinámicos de la época que nos tocó vivir».
La búsqueda de una actualización integral para la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) fue una constante en su pensamiento y en su acción. Por ello, continuó impulsando la reforma universitaria bajo una premisa clara: no se trataba de un simple cambio en los planes de estudio, sino de ir a lo fundamental: formar la mentalidad que los universitarios de México necesitan para ser partícipes dinámicos de su tiempo.
Los universitarios que participaron en este debate aportaron lo mejor de sí mismos. El resultado fue un modelo de universidad gobernada por un Consejo Paritario de maestros y alumnos, la máxima demostración de democracia dentro de una comunidad.




























