Sigifredo Noriega Barceló, Obispo de la Diócesis de Zacatecas, habló sobre la declaración que hiciera el alcalde capitalino Ulises Mejía Haro el pasado 14 de febrero, en donde anunció se permitirían en el municipio las bodas entre personas del mismo sexo. El obispo comentó que le parecía una decisión demasiado riesgosa ya que para el es destruir el matrimonio.
“Mi postura es la postura de la iglesia no por un decreto se va a cambiar la naturaleza humana”, señaló contundente.
Aseguró que respeta totalmente a las personas homosexuales y de la misma manera respeta las leyes, pero que ésta no sé ha aplicado al estado, pues aseguró qué hay que buscar una manera jurídica para que estas personas tengan también su protección, sus garantías y derechos pero que estos no deben ser a costa del matrimonio, ya que comentó, el matrimonio es hombre y mujer y no puede ser de otra manera.
“Como institución que va contra el matrimonio, yo no lo apruebo sería estar renegando de mi fe”
Externó su preocupación ya que opina que si se destruye la esencia de la familia se destruye también el tejido social, y “no hay futuro salvable”.
Comentó que nuestra sociedad se encuentra en una onda permisivista, y el pretexto para ello es decir “son mis derechos”, pero que de la misma manera la sociedad también cuenta con sus derechos y por tal razón hay instituciones. Por lo cual exhorta a los diputados de la de la LXIII legislatura del estado a que si tomaran decisiones sobre este tema, no piensen solamente en el momento o en el partido político sino que piensen en el futuro.
Agregó que algo que se tenía que aceptar era que en la actualidad existe la pluralidad en las ideas en las creencias en las posiciones ante la vida y ante las instituciones, pero que esto no fuera a costa del matrimonio.
“Sería la sociedad darse un tiro no en el pie, sino en su corazón”, concluyó.




























