Un derecho no es algo que se te otorga;
es algo que te pueden quitar.
No hay acrobacia retórica que justifique la alianza de un sindicalista con la patronal, no hay pirueta filosófica ni prestidigitación política que le de buena cara al charrismo. La crisis financiera por la que la UAZ preocupa a todos y ocupa a quienes la dirigen, por el tiempo en que tal cosa ocurra. Es interés de todos resolverla, pero las ópticas permeadas por los intereses sectoriales entran en conflicto de forma natural.
La vía de hacer de los sindicatos meras extensiones de la administración es el equivalente a ocultar la basura debajo de la alfombra, hacerla invisible de forma temporal. Es un edulcorante artificial para el presente, que de forma criminal compromete el futuro. El calificativo “criminal” es ciertamente fuerte, pero se recurre a él porque la acción que lo motiva es también de impacto verdaderamente brutal.
El académico universitario recibe puntualmente su salario y algunas de sus prestaciones sin problema aparente, mientras que la cuenta que podría asegurar su retiro permanece en ceros. Y esto se hará evidente en el momento de ejercer su derecho a concluir su vida laboral activa. Entonces las facultades merman, la capacidad para exigir y tramitar disminuye, como resultado el último tramo de la vida puede ser muchas texturas, pero tersa no será. El charrismo sindical no es únicamente inmoral y perverso, sino que encierra una extrema y descarnada crueldad.
La crisis financiera institucional tiene dos fuentes inmediatamente reconocibles: el abandono gubernamental y la irresponsabilidad interna, temas que dieron forma al contenido de la columna anterior. Hoy revisaremos, con las cifras a las que se tiene acceso, de qué magnitud son los compromisos financieros de nuestra alma mater, y cómo es que se puede, en opinión de quien escribe, iniciar el camino hacia su solución.
La más importante de las deudas que pesan sobre las finanzas universitarias es la contraída con el ISSSTE, según datos tomados de la página oficial de esa institución que es de acceso público.
La jubilación es un derecho del que se responsabiliza solidariamente el gobierno, al final de la vida laboral. El esquema es el de responsabilidad solidaria, que constituye una gran bolsa con las aportaciones de los trabajadores, los empleadores y el gobierno mismo, administrada por este último. La reforma laboral neoliberal desapareció el derecho a la jubilación, sustituyéndola por el ahorro individual para el retiro. En este esquema el trabajador ahorra, en una carrera contra el destino, para suavizar su fase post laboral. Se reemplaza entonces la solidaridad social por la individualidad que deja en total vulnerabilidad al enfermo y al discapacitado, entre otros, lo que ya reviste una gran crueldad, propia de la más irracional voracidad capitalista.
Las cuentas individuales se nutren de las cuotas de empleados y empleadores, y de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, el incumplimiento tiene como máxima penalización el embargo. En el caso de la universidad pública esta medida no solo no resuelve el problema del trabajador, sino que agrava su situación, y es el caso que la UAZ omite no únicamente la entrega de su participación, sino la del trabajador, que sí descuentan puntualmente de su salario. Y más aún, algunas cuentas ni siquiera han sido abiertas. La crueldad en este caso es aún más extrema.
A febrero de 2026, la deuda con el ISSSTE ascendía a más de 4.5 mil millones de pesos y se compone de acuerdo a las siguientes cifras.
ISSSTE asegurador: $ 1,727,354,114.24 (Servicio médico y guarderías)
Fovissste: $ 359,999,900.00 (Crédito de vivienda)
Cesantía y vejez: $ 2,213,042,586.81 (Jubilaciones y cuentas individuales)
Total: $ 4,500,396,701.05
La deuda sigue creciendo, para la quincena 6, la del 30 de marzo, solo como ejemplo la deuda con ISSSTE asegurador ya alcanza $ 1,748,244,811.19 . Las cifras son verificables en:
Por recargos y actualizaciones, es previsible que al final del año que transcurre este adeudo alcance la cifra de 5 mil millones de pesos. De estas cantidades, hasta septiembre de 2025, eran condonables 885 millones ISSSTE asegurador y 335 millones del fondo para cesantía y vejez, y cero para Fovissste.
El compromiso financiero con el ISSSTE es una camisa de fuerza que frena el desarrollo de la universidad y coloca al personal académico de ella en una vulnerabilidad propia de película de Alfred Hitchcock, de uno de los cuentos de Edgar Allan Poe, o del autor de terror que usted tenga como preferente.
El 2 de marzo de 2026, el diario oficial de la federación publica un el acuerdo 7.1392.2025 según el cual el ISSSTE podría condonar hasta el total de intereses moratorios, actualizaciones y recargos, a condición de que se pague en una única exhibición lo correspondiente al período 2023.25, es decir, 3 mil millones de golpe, una cifra que supera la suma de los subsidios estatal y federal para 2026. La camisa de fuerza es además de talla muy pequeña.
https://www.dof.gob.mx/website/index_111.php?year=2026&month=03&day=02#gsc.tab=0
Los recursos que debe recibir la UAZ del aparato gubernamental para el año que transcurre son como según, según cifras manejadas en el H. Consejo Universitario:
Subsidiofederal: $ 1,960,413,141
Subsidio estatal: $ 640,322,970
Total: $ 2,600,736,111
(La página web de la Secretaría Administrativa está en construcción.)
(https://sadministrativa.uaz.edu.mx/coordinacion-de-finanzas
Además de lo anterior, el gobierno del estado comprometió 200 millones etiquetados para “saneamiento financiero”, lo que significa abonar a la deuda con el SAT, que es de aproximadamente mil millones de pesos. Esto revela, entre otras cosas que los compromisos financieros de la institución rondan ya los 5.5 mil millones. La aportación se esfuma cuando la rectoría informa que la UAZ le adeuda al gobierno del estado 250 millones. De terror.
El candidato oficial al SPAUAZ, el Dr. Carlos Fernando Aréchiga revela durante las confrontaciones que 2,748 profesores se encuentran en el régimen de cuentas individuales; es esa entonces la cifra de docentes a quienes el derecho a la jubilación les ha sido arrebatado y que además tienen el retiro pendiendo de un muy delgado hilo.
El mismo Dr. Aréchiga se muestra preocupado por este sector, pretendiendo que olvidemos que él formó parte del grupo promotor de la individualización. Cierto es que, hasta ahora, la UAZ aporta a las cuentas de los profesores cuando se retiran, pero es también verdad que tales cuentas no se han capitalizado; se ha perdido los intereses de, por lo menos, 30 años.
En el SPAUAZ se requiere una dirigencia que exija a la rectoría, para que ésta a su vez obligue al gobierno del estado a asumir la propuesta de la SEP de equiparar el subsidio estatal con el federal. Presionar para que el aparato administrativo modifique su estructura y la nómina de funcionarios reduzca sus privilegios. Una directiva sindical charrificada solo garantiza la continuidad de esta escalofriante ficción que viven los académicos de la máxima casa de estudios y contra la que ha luchado la actual dirigencia gremial, remando además a contra corriente del terrorismo procesal. Toda una odisea, que ha logrado avances, en cantidad y calidad.
La planilla roja con la Dra. Sonia Viramontes es la alternativa que se compromete a continuar esa lucha, promoviendo la única unidad saludable: la que tiene como defensa la contratación colectiva. Las otras dos opciones tienen grandes limitaciones, y en particular la verde está, usando la expresión de Benito Juárez, moralmente derrotada. Veremos este 13 de mayo que opina el sector académico universitario, si elige o no, escuchar al príncipe Kropotkin.






















