La libertad y el orden
no son incompatibles,
la verdad es la fuerza que los une.
Thomas Henry Huxley (1825 – 1895)
Este jueves 15 de octubre de 2026, estudiantes de la licenciatura en Ingeniería Bioquímica tomaron las instalaciones del campus UAZ siglo XXI, con una demanda digna de un cuento de Franz Kafka (1883 – 1924) o un libreto de Eugène Ionesco (1909 – 1994): la expedición de credenciales, que no había ocurrido a dos meses de iniciado el semestre.
Nuestra Alma Mater está enferma, inoculada con el virus de la grillocracia, génesis de un aparato burocrático obeso, torpe, altamente oneroso y profundamente ineficiente, incapaz de entregar credenciales luego de sesenta días. Huele, y fuerte, a sucio contubernio con los transportistas, afectando la gratuidad, bandera inequívoca de la universidad pública.
La universidad autónoma de Zacatecas ha sido desfalcada hasta la inanición por una casta grillócrata que ha entendido la autonomía como un instrumento de impunidad. El saqueo a las arcas universitarias, se ha presentado bajo una muy amplia variedad de formas y modalidades, y estas irregularidades operan en contra del pueblo de México por cuanto se trata de fondos públicos y porque tiene efectos nocivos y perniciosos sobre la calidad de los servicios que prestan las instituciones, sin contar la pauperización de las condiciones laborales.
Este lunes 19 de octubre de 2026, durante la conferencia matutina presidencial, la presidenta Claudia Sheinbaum, a pregunta sobre el nuevo campus de la UNAM financiado por el gobiernos de la Ciudad de México, replicó palabras más o menos: la reducción de las burocracias universitarias permite ampliar la cobertura y hacer muchas otras cosas. El mensaje ha sido repetido una y otra vez, tanto en las mañaneras como en los medios públicos, sin que la rectoría de la UAZ, ni sus ilegales beneficiarios parezcan darse por enterados.
Los gobiernos estatales y el federal tienen deudas con la universidad pública que son ineludibles, pero también las instituciones, como atinadamente lo declarara en su momento el rector Javier Barros Sierra (1915 – 1971), debemos mostrar con responsabilidad que somos merecedores de la autonomía y en eso, hay que reconocer, hemos fallado, acunando burocracias doradas, y absurdamente numerosas, que engullen el, ya de por sí exiguo presupuesto, relegando a un plano secundario las funciones sustantivas que le dan legitimidad a la existencia de nuestras nobles instituciones.
El 20 de enero del año que transcurre, se firmó lo que se conoce como “Anexo de Ejecución” entre las partes involucradas en la marcha de la Universidad Autónoma de Zacatecas, que es básicamente una descripción de los recursos que debería recibir la institución y el fin que ellos debieran tener. Algunos datos contenidos en el documento etiquetado como 0155/26, se reproducen en la tabla que sigue.
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Percepciones en la UAZ en 2026 Anexo de Ejecución 0155/26 20 de enero 2026 |
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Personal Académico |
Funcionarios |
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Función |
P. mensual |
Función |
P. mensual |
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Prof. TC , Titular C |
25,927.00 |
Rector |
87,876.99 |
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Prof. TC, Asociado A |
17,442.04 |
Srio. General |
66,357.36 |
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Prof. MT, Titular C |
12,971.00 |
Srio. Académico |
61,658.60 |
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Prof. MT Asociado A |
8,721.02 |
Srio. Admivo |
56,527.89 |
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Técnico Académico |
10,956.74 |
Mando medio |
47,183.07 |
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Prof. HC Asociado B |
504.57 |
Dir. De U. Académica |
52,287.94 |
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Prof. HC Asociado A |
442.60 |
Resp. de Programa |
47,110.28 |
Entre las firmas que acompañan el documento de referencias se encuentran las sel subsecretario de Educación Superior Dr. Ricardo Villanueva, el gobernador de la entidad Lic. David Monreal y, por supuesto, el rector Dr. Ángel Romá. Las cifras reales, por supuesto, pueden cambiar por reasignación, aunque sirven como referencia. Aparece aquí el salario de un profesor de Tiempo Completo con la más alta categoría (Titular C) y puede notarse que la percepción de la figura rectoral supera el triple de esta percepción, para la cual hace falta el grado de Doctor, así como trayectoria y producción académica.
Prestaciones como las primas de antigüedad y de vacaciones suelen ser calculadas sobre esta percepción y con base a una antigüedad de 3o años, lo que, por ejemplo, en el caso del rector, alcanzaría una cifra superior a 600 mil pesos para la prima que tiene que ver con la permanencia. Ex rectores y otros funcionarios han incluso tomado la medida astuta de jubilarse con la percepción asignada al cargo. Para darnos una idea, en la tabla siguiente se reproducen datos adicionales, correspondientes al período rectoral del Dr. Armando Silva.
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Percepciones de Funcionarios de la UAZ en 2014 La Jornada Zacatecas, octubre 10, 2014 |
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Función |
P. antigüedad |
P. vacacional |
Aguinaldo |
Total año |
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Rector |
436,373 |
71,552 |
118,586 |
1,413,125 |
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Srio. General |
266,185 |
56,145 |
93,667 |
1,108,377 |
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Srio. Académico |
344,341 |
58,427 |
97,481 |
1,149,650 |
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Planeación |
296,396 |
49,149 |
82,011 |
950,247 |
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C. Docencia |
296,000 |
49,149 |
|
950,000 |
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Vinculación* |
162,668 |
40,026 |
66,806 |
782,780 |
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Contralor |
296,396 |
49,149 |
82,011 |
950,247 |
El rubro marcado con asterisco corresponde al rector actual, que se ha mantenido en aparato administrativo durante al menos 20 años. Las cifras pueden no parecer estratosféricas, pero si se tiene en consideración que el aparato burocrático es innecesariamente extenso, el desfalco se magnifica. Como dato adicional baste resaltar que en el Plan de “austeridad” aprobado el 13 de abril de 2026 por el H. Consejo Universitario con una votación de 45 a favor, 7 en contra y 5 abstenciones, se reasignan poco más de 637 millones de pesos de gasto corriente a servicios personales, lo que significa entre otras cosas, recursos destinado a pagar mandos medios, es decir, a la ampliación del aparato burocrático.
Esta medida “austera” tiene efectos nocivos en los bolsillos del trabajador académico, por tanto que los insumos básicos para la práctica cotidiana pasan de ser gasto corriente institucional, a gasto personal. Y eso se presenta como un logro.
Como otra “medida de austeridad”, la rectoría dijo inicialmente haber tomado la medida de “topar” la prima de antigüedad de los funcionarios a lo correspondiente a su estatus laboral antes de asumir la responsabilidad, para recular luego afirmando que se “ajustaría” al de un docente de la categoría más alta con 30 años de antigüedad (carta al SPAUAZ fecha), lo que continúa siendo un privilegio inaceptable. Haga usted sus cuentas.
Y por desgracia, el nivel de percepciónes parece no ser, al menos no siempre, proporcional a la identidad universitaria. Escuché decir hace algunos años a una persona que ha pasado ya por lo menos 24 años como parte del aparato directivo de la UAZ, que necesitaba el cargo para poder pagar los estudios de licenciatura de sus hijos en instituciones privadas. Juzgue usted: ¿dónde cursaron o cursan sus estudios los hijos de los actuales funcionarios universitarios? ¿porqué?
La élite universitaria defiende con uñas y dientes sus privilegios. Por si lo anterior no fuera suficiente para indignar a la comunidad universitaria, el aparato rectoral está recorriendo las unidades académicas manejando la versión de que las alternativas que han sido plantadas por el gobierno federal para resolver la crisis universitaria son:
Las cuatro opciones son violatorias de la Ley General de Educación, la Ley General de Educación Superior y la Ley Federal del Trabajo, por cuanto que, entre otras cosas, transgreden el concepto de autonomía contenido en estos ordenamientos legales. Significaría entonces que el gobierno federal se propone a sí mismo violentar la legislación, y levanta naturales suspicacias, que tales alternativas son presentadas de forma verbal, sin soporte documental alguno, ni de la rectoría ni de alguna instancia de gobierno.
El rector afirma haberse inclinado por la cuarta de las opciones, y propone la apertura de un fideicomiso con aportaciones de los trabajadores universitarios, alcanzando entre un 20 y un 30% de las percepciones del personal jubilado. ¡Vaya dislate! Pues si, porque tal fideicomiso ya se constituyó y tan pronto como tuvo existencia, se desvaneció, coincidentemente, durante la gestión del Dr. José Román al frente del SPAUAZ, ¿cuál es entonces la garantía de que no sucederá nuevamente?
Los profesores jubilados cotizaron a la seguridad social durante por lo menos 25 años, siendo sus cuotas retenidas por la administración universitaria y usadas de forma patrimonial por los sucesivos directivos, sin ser integradas al fondo de pensiones del propio ISSSTE, y de ahí el adeudo con este instituto. El fideicomiso que propone el rector ya fue conformado y los fondos correspondientes sufrieron el mismo fin que las cotizaciones para seguridad socialPero además es inhumano, para decirlo suavemente, que se pretenda lesionar los intereses de quienes luego de entregar su vida, su esfuerzo y su salud a la institución, merecen transitar por el último tramo de la vida sin contratiempos y libres del abuso de que ya fueron víctimas en activo. Es cruel y ruin.
Las cosas tienen nombre y los hechos tienen responsables: en la administración de Alfredo Femat al frente de la UAZ y subsecuentes se abrieron opciones educativas con la única finalidad del control político. Y este caprichito político lo pagamos con patrimonio universitario: edificios e instalaciones. En la rectoría del Dr. Domínguez se “creció” a costa de no pagarle al ISSSTE, es decir, a costa de las pensiones y jubilaciones del personal universitario. En el período del Dr. Armando Silva nos vimos involucrados en la estafa maestra, así como en el del Dr. Antonio Guzmán. En la presente administración, hace apenas un año, se produjeron más de medio millar de movimientos irregulares en la nómina como pago de la fidelidad política.
Para ruborizarse, ¿verdad?, y pese a ello, las incorporaciones ilegales continúan, las violaciones a los contratos colectivos no cesan y se sigue privilegiando el reparto del botín y el aseguramiento del control político.
Nada dice el rector sobre adelgazar la administración o sobre reestructurar de forma eficiente y efectiva. Se ufana de ahorrar en gasto corriente, cuando eso en los hechos significa que los académicos debemos hacernos cargo de la adquisición de insumos básicos para el ejercicio de nuestras labores, ¿es eso un logro?
El gobernador David Monreal afirma que aunque quiera, no puede ayudar a la UAZ; hay que informarle que la institución no precisa caridad, sino que el gobierno que tristemente representa cumpla a cabalidad con sus obligaciones legales y cubra su adeudos.
Mientras este texto toma forma, me entero de que el macho alfa del clan Monreal declara que el presupuesto no se puede “estirar” ni para ayudar a las universidades; a don Ricardo habrá también que aclararle que nadie quiere estirar nada, y si aspiramos a “encoger” los privilegios de los políticos que han hecho de ese noble ejercicio un instrumento para hincharse los bolsillos. Esa élite hemética no tiene, por supuesto, la menor preocupación por su retiro, y cree tener la autoridad para poner en entredicho la de miles de trabajadores universitarios.
La situación de la UAZ no es ni única ni aislada y se inscribe en un marco de efervescencia local, nacional y mundial. De eso nos ocuparemos en la tercera entrega.
























