
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó hoy a desterrar la pena de muerte de América, urgiendo a los países del hemisferio a adoptar el protocolo en la materia, al cumplirse 25 años de su promulgación.
Exhortó a los países que son parte de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y que aún tienen la pena de muerte a abolirla o imponer una moratoria en su aplicación como paso hacia la abolición.
El Protocolo Relativo a la Abolición de la Pena de Muerte adoptado hace un cuarto de siglo en Paraguay ha sido ratificado hasta ahora por Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
La CIDH llamó a los gobiernos de Bolivia, Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití, Perú y Suriname a ratificar el protocolo, y a los países que no han ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos a que lo hagan y a que consideren la ratificación del primero.
Aunque la mayoría de los países miembros de la OEA ha abolido la pena capital, una minoría importante la mantiene, aunque Estados Unidos es actualmente el único país de América donde se llevan a cabo ejecuciones de personas condenadas a la pena capital.
Empero la CIDH hizo notar que “la aplicación de esta pena en Estados Unidos ha disminuido gradualmente”, y con la decisión adoptada en mayo pasado por Nebraska, la pena de muerte está abolida en 19 estados y el Distrito de Columbia”.
Reiteró asimismo la recomendación formulada en su informe “La pena de muerte en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos: de restricciones a abolición”, de 2012, para que los países impongan una moratoria de las ejecuciones como paso hacia la gradual desaparición de esta pena.





























