A golpes y con gases lacrimógenos, la policía de Turquía sometió a una multitud que se reunió en la plaza de Ankara donde un doble atentado suicida dejó ayer 95 muertos.
Los uniformados no permitieron el paso a las delegaciones de partidos políticos y organizaciones civiles que pretendían realizar hoy un acto conmemorativo en el lugar de la agresión.
Este doble atentado reavivó las tensiones entre grandes sectores de la izquierda y el partido islamista AKP, que está en el poder desde el año 2002.
Por su parte, el papa Francisco expresó su dolor por las víctimas del ataque en Turquía porque, dijo, eran personas indefensas que se manifestaban por la paz.




























