La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, descartó hoy realizar una reforma de su gabinete antes de que la Cámara Baja vote – probablemente la próxima semana – el eventual juicio político contra ella.
En un evento celebrado en Brasilia para presentar un nuevo avión militar de la empresa Embraer, la mandataria dijo que “el gobierno no está estudiando ningún cambio”.
“El Palacio del Planalto, sede de la presidencia brasileña” no está pretendiendo transformar ninguna reestructuración ministerial antes de cualquier proceso de votación en la Cámara”, dijo Rousseff, en referencia a la votación del ‘impeachment’ que debería producirse a finales de la próxima semana.
Insistió en que celebrar un juicio político sin base legal “es un golpe”, un argumento que ha repetido en las últimas semanas para tratar de vaciar de contenido jurídico el impeachment (juicio político), previsto en la Constitución brasileña para apartar del cargo al jefe del Estado cuando se demuestra que infringió la ley.
Desde la salida el 29 de marzo del principal aliado de Rousseff en el gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), se especula en Brasil con la reestructuración del Ejecutivo para que la mandataria obtenga el apoyo de formaciones minoritarias en la votación en la Cámara Baja.
La presidenta necesita el apoyo de al menos 172 diputados en la Cámara Baja para desestimar el proceso de impeachment presentado por la oposición por un supuesto incumplimiento de la ley de responsabilidad fiscal por parte del Ejecutivo en 2014.
Por otra parte, Rousseff también ironizó con la posibilidad de que se celebren nuevas elecciones en octubre para desanudar la profunda crisis política que vive Brasil, al asegurar que son los parlamentarios quienes deben primero aceptar dejar sus cargos.





























