La explosión de una pipa de la empresa Gas Exprés Nieto, enfrente del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, ha dejado hasta el momento siete muertos y más de medio centenar de heridos (hasta 56) entre menores y adultos, de acuerdo con reportes de las autoridades del Distrito Federal.
Un cerco de seguridad se ha tendido entorno a la zona. Dos escuelas fueron desalojadas en tanto que helicópteros sobrevuelan. La escena da cuenta del tamaño de la explosión: techos y paredes colapsadas; columnas de hormigón fueron dobladas por el impacto, mientras que una vista aérea permite observar que varios autos quedaron cubiertos de escombros y fueron alcanzados por el fuego.
La Policía Federal confirmó el envío de 180 elementos de la Gendarmería, así como perros de búsqueda “para localizar personas que pudieran estar atrapadas”. Al mismo tiempo, familiares de los internos del hospital se quejan por la falta de información.
De hecho, la información ha sido confusa. Primero se habló, por ejemplo, de atrapados; eso no se ha confirmado hasta el momento, aunque algunos testigos dicen que sería “un milagro” que no los hubiera. Un elemento de Protección Civil dijo a SinEmbargo, a las 9:00 de la mañana, que “hay heridos dentro del hospital” que está parcialmente destruido.
Adrián Rubalcava, Jefe Delegacional de Cuajimalpa, se refirió en una primera instancia de varios muertos. El Jefe de Gobierno lo negó en su cuenta de Twitter. Pero poco después, el mismo Miguel Ángel Mancera reconoció que al menos una mujer había sido sacada sin vida de los escombros aunque, a pregunta expresa, no supo hablar de los reportes de niños atrapados.




























