La llegada de Alexis Tsipras al poder en Grecia, país que atraviesa una crisis económica que dura ya más de siete años, despertó la esperanza de que podría producirse un cambio profundo, pero en pocos meses el pueblo griego se ha desencantado.
En el marco de una jornada de protestas, que iniciaron el pasado lunes y culminan este jueves, con una huelga general de 24 horas, los griegos protestaron por el plan de reformas de pensiones que pretender implementar el gobierno de Tsipras.
El primer ministro griego se consolidó en el poder en septiembre pasado, tras ganar una segunda elección, sin embargo, también tuvo que iniciar negociaciones con sus acreedores para negociar una deuda que asciende a más de 300 mil millones de euros.
Dentro del esquema que debe presentar a sus acreedores para que Grecia continúe siendo un país confiable, Tsipras anunció un plan para reducir las pensiones que provocó un enorme malestar en la clase trabajadora.
Desde 2010, el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea (organismo ejecutivo de la Unión Europea) y el Banco Central Europeo le han extendido al gobierno de Grecia cerca de 270 mil millones de dólares en fondos de rescate.
En esta ocasión, los principales sindicatos y otras fuerzas se unieron para protestar en contra del plan de pensiones que prevé un recorte de casi el 35 por ciento para los nuevos jubilados.
Grecia vive este jueves una jornada de huelga general, la tercera desde la llegada al gobierno de Tsipras y la primera de 2016, convocada por las principales organizaciones sindicales del país contra la reforma del sistema de pensiones.
El gobierno insiste en que se respetarán las pensiones actuales y no se recortarán aún mas (aunque sí se revisarán en el 2018), las denominadas nuevas jubilaciones, es decir, las de quienes las cobren a partir de este año, se recortarán hasta en un 35 por ciento.
Tanto la Confederación General de Trabajadores (GSEE) como la Confederación de Empleados Públicos (Adedy), mayoritarias en el sector privado y estatal respectivamente, llamaron a todos los trabajadores a unirse a las manifestaciones que se desarrollarán en todo el país.
Por su parte, el Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), de orientación comunista, se sumó al paro y convocó concentraciones y marchas en 76 ciudades.
Pero además, tanto la Confederación Helénica de Profesionales, Artesanos y Comerciantes (Gsevee) como la Confederación Nacional de Comercio y Empresas (ESEE) también decidieron apoyar la movilización.
La protesta coincide con una reunión de funcionarios griegos con el denominado cuarteto (Comisión Europea, FMI, BCE y el Mecanismo Europeo de Estabilidad) para analizar los planes de las pensiones, las reformas fiscales y los préstamos que pesan sobre los bancos.





























