Ante la amenaza de ser destituida, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, analiza la posibilidad de renunciar a su cargo y pedir al Congreso que convoque a nuevas elecciones presidenciales el 2 de octubre.
Expertos en el tema consideran muy probable que el senado de aquel país suspenda a Rousseff del cargo por hasta 180 días el próximo 11 o 12 de mayo, mientras es sometida a un juicio político por maquillaje de las cuentas públicas.
Según especialistas, su eventual renuncia podría ser una jugada para forzar a dimitir también al vicepresidente Michel Temer, a quien Rousseff acusa de operar en su contra.
Según una encuesta realizada por Ibope hace una semana, 62% de los brasileños considera que la crisis política terminaría con la renuncia de Rousseff y Temer y la convocatoria a nuevas elecciones.




























