En esta opinión semanal quiero solidarizarme con un pueblo hermano: Venezuela.
Al igual que millones de venezolanos y mexicanos que rechazamos la dictadura instaurada hace casi 27 años en esa nación, creo que hay una luz al final del túnel con la caída del dictador Nicolás Maduro.
Que quede claro: no estoy de acuerdo con el intervencionismo, a la mejor las formas no fueron las adecuadas; pero, coincido que la detención del narcopresidente que “gobernaba” Venezuela a punta de intimidación, violencia, asesinatos, represión militar, opresión de las libertades, muerte y complicidad con los cárteles es esperanzadora.
Durante esos años, los países del mundo fueron testigos de las atrocidades cometidas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro: violaron los derechos humanos de las y los venezolanos, destruyeron las instituciones, acabaron con la economía de una nación que fue próspera, se enriquecieron y provocaron oleadas de migración. Dejaron a más de 8 millones de venezolanos en el exilio. La política internacional no reaccionó con contundencia ante lo que sucedía, sino hasta que las afectaciones se extendieron por la región.
Aquí en México, el régimen morenista, encabezado por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, volteó hacia otro lado para proteger a sus “amigos”, o quizá por complicidad, a costa del dolor de un pueblo entero.
Sheinbaum no se ha atrevido a condenar al régimen dictatorial de Maduro. ¿Qué le debe o qué le sabe? Los actuales regímenes de Venezuela y México son semejantes, pues son señalados de colusión con narcotraficantes.
A pesar de que el tirano fue detenido, lamentablemente, la dictadura no ha caído. Sólo horas después de que Maduro se declaró inocente ante el Tribunal Federal de Nueva York por los cargos de conspiración para el narcoterrorismo y conspiración para la importación de cocaína, entre otros, sus compinches del chavismo detuvieron en Venezuela a 14 periodistas. La libertad de expresión y la democracia aún no se garantizan.
Sin embargo, Venezuela ya respira un nuevo aire.
Habrá que trabajar mucho para que la democracia llegue, se respeten las libertades y se construya un futuro confiable para las actuales y las nuevas generaciones.
En tanto, corresponderá a la comunidad internacional y al pueblo venezolano valorar y juzgar las acciones del gobierno de Estados Unidos y de su presidente, Donald Trump.
Veremos qué pesa más en la balanza de la historia: la posibilidad de una indebida intervención de una nación contra otra o el narcogobierno que tiranizó a Venezuela. Eso les tocará a las y los venezolanos juzgarlo.
Venezuela ya inició el camino hacia la esperanza y la libertad.
Que lo sucedido en Venezuela sirva de ejemplo a México, para que la historia de allá no se repita aquí. Por eso, vuelvo a llamar a las y los mexicanos a detener la instauración de una dictadura que debilita la democracia en nuestra república.
Noemí Luna
Diputada Federal


























