Saúl Alfonso Hurtado
Muchas personas consideran la adquisición de seguros de vida como un desperdicio de dinero. Es un grave error. Contratar un seguro es esencial para garantizar la estabilidad financiera de tus seres queridos ante el fallecimiento o invalidez del principal proveedor. Los recursos se pueden destinar para atención de deudas, educación, hipoteca, etc.
Para hacer más atractivo este tema, es importante destacar que existen seguros que además de proteger a tus beneficiarios, también hacen crecer tu dinero. Si. Leíste bien, contienen elementos como ahorro o inversión.
Este tipo de seguros, combinan dos funciones:
- Protección: como cualquier otro, te cubren ante distintos riesgos (fallecimiento, invalidez, accidentes).
- Ahorro o inversión: una parte de la prima se va a una bolsa especial donde el dinero se acumula o se invierte, dependiendo del producto. Vale la pena pensar en 2 en 1: seguridad + futuro financiero.
¿Qué tipos existen? Seguros de vida con ahorro Son los más conocidos. Pagas una prima y, si terminas el plazo del seguro, recibes una cantidad determinada de dinero acumulado. ¿Para qué sirven? Para destinarlo a la educación, enganche de una casa, fondo para un negocio o planes personales de retiro.
Sin embargo, al adquirir este tipo de seguros, es indispensable la disciplina y responsabilidad. Ambos aspectos permitirán que el dinero sea un apoyo para cumplir diferentes planes. Por lo anterior, se debe ser constante.
Ojo, este recurso no sustituye a tu Administradora de Fondos para el Retiro (Afores), pero si pueden ayudar para fortalecer tu futuro. Hay que preguntar al agente de seguros todas las dudas que se presenten para que quede claro y no existan vacíos que se conviertan en una situación incómoda.




























