La salida de Marx Arriaga de la Dirección de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública confirma lo que desde el Partido Acción Nacional (PAN) advertimos durante años: Morena convirtió la educación en un laboratorio ideológico y a nuestros hijos en rehenes de su proyecto político.
Andrés Manuel López Obrador designó en el 2021 a Arriaga director y permaneció en funciones hasta este primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Su destitución llega demasiado tarde. El daño está hecho. Bajo el discurso de la llamada “transformación de cuarta”, se impulsó la denominada Nueva Escuela Mexicana, presentada como un modelo crítico, humanista y comunitario.
La realidad fue otra: desorden, improvisación y un claro sesgo ideológico en los Libros de Texto Gratuitos, que estaban bajo la responsabilidad de Marx Arriaga.
Morena utilizó un programa noble y exitoso, orgullo histórico de México, para imponer una sola visión: la de su proyecto político. Se introdujeron contenidos sin consenso de padres de familia, docentes y especialistas; se eliminaron contenidos de materias tradicionales como español, matemáticas y ciencias, fragmentando el aprendizaje; y se sustituyó el rigor académico por narrativas cargadas de ideología.
Los errores fueron escandalosos. Se publicó como fecha de nacimiento de Benito Juárez el 18 de marzo, cuando es el 21; aparecieron mapas con estados mal ubicados; se mostraron posiciones incorrectas de los planetas respecto al Sol; abundaron faltas de ortografía y redacciones confusas.
Desde el PAN, igual que las asociaciones de padres y maestros, denunciamos oportunamente estas irregularidades. Morena no escuchó.
Hoy, el escándalo rodea la salida de Arriaga, marcada por acusaciones internas, señalamientos de corrupción, un ambiente de confrontación dentro de la propia SEP y, claro, el atrincheramiento del morenista por días en sus oficinas, bajo el falso argumento de impedir el cambio en los contenidos de los Libros de Texto Gratuitos.
En realidad, lo que buscaba era mantener el poder y los privilegios. Por eso, con la impunidad que da el sentirse protegido por AMLO, se negaba a dejar el cargo, aun desafiando la orden de la presidenta.
México no puede permitir que la educación pública sea utilizada como herramienta de adoctrinamiento ni como botín político.
La educación de nuestros hijos no es un experimento ideológico. Es el cimiento para construir un futuro confiable. Y ese futuro exige verdad, calidad y justicia.
Noemí Luna
Diputada Federal




























