Sumario:
Este no es un accidente: es el desenlace anunciado de una gran mentira contada durante siete años desde los templetes presidenciales. Las auditorías de la ASF lo documentaron con crudeza: pagos en exceso de cientos de toneladas, expedientes fantasma y bodegas irregulares. La traición no fue un error; fue el modelo. Zacatecas ya no es solo el primer productor de frijol de México: es el estado donde el frijol se pudre, y con él, la última credibilidad de una transformación que prometió salvar al campo y terminó enterrándolo.

Darío Dávila especial para Pórtico
El bulevar principal de la capital zacatecana se ha convertido en un tapiz de humillación. Miles de granos de frijol negro yacen esparcidos sobre el asfalto caliente, pisoteados por manifestantes, vehículos y el paso implacable del tiempo. Abraham Castro, líder histórico de los productores de frijol en Zacatecas y luchador social con décadas de batallas a cuestas —desde las marchas contra el TLCAN hasta los bloqueos de 2008—, camina entre los granos con la mirada endurecida por la rabia y el cansancio.
La cosecha de este marzo de 2026 ha sido histórica: casi 400.000 toneladas, un récord que cualquier gobierno habría celebrado como triunfo de la soberanía alimentaria. Aquí, en cambio, los productores la han arrojado a la calle como último acto de desesperación y protesta.
Sin embargo, el gobierno federal, a través de Alimentación para el Bienestar —heredera directa de Segalmex—, apenas ha logrado acopiar 96.000 toneladas después de semanas de presión y bloqueos. El resto, más de 300.000 toneladas, ha vuelto inexorablemente a manos de los mismos intermediarios, los “coyotes”, que el programa juró eliminar para siempre.

No se trata de un retraso logístico ni de una crisis imprevista provocada por el clima. Es el desenlace previsible, casi inevitable, de un sistema que nació en 2019 con el estruendo de un acto presidencial y que se ha ido descomponiendo año tras año sin que nadie corrigiera sus fallas estructurales. Las auditorías de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) —documentos forenses públicos que año tras año gritaron las mismas irregularidades— lo documentan con crudeza: pagos en exceso por cientos de toneladas, expedientes incompletos, bodegas irregulares que cobraban cuotas bajo la mesa, inventarios que nunca cuadraban y controles que simplemente no existieron.
El dique de promesas que se rompió desde el primer día
La traición a las 80.000 familias zacatecanas que viven del frijol no comenzó en 2026. Comenzó el mismo día en que Andrés Manuel López Obrador lanzó Segalmex con bombo y platillo en este mismo estado. Como un dique construido con palabras para contener la sequía eterna del campo mexicano, el programa prometió contener la pobreza rural y, al primer temporal, reveló grietas administrativas imposibles de reparar.
El 18 de enero de 2019, López Obrador aterrizó en Zacatecas para lanzar el programa de Precios de Garantía. Frente a un templete en la capital, rodeado de productores y del entonces gobernador Alejandro Tello, proclamó con solemnidad: “Ya hay precio de garantía para el frijol: 14.500 pesos la tonelada; lo vamos a mantener todo el tiempo y va a ir aumentando para que ya no compremos frijol en el extranjero”.

Anunció pago directo, eliminación total de intermediarios y un acompañamiento técnico que llevaría al campo a la autosuficiencia. Ese día se vendió la idea de que las 80.000 familias frijoleras dejarían atrás a los coyotes.
Regresó el 20 de agosto de 2020 para declarar victoria: “Ya estamos rescatando el campo y logrando la autosuficiencia alimentaria”. El 26 de febrero de 2021 volvió a elegir Zacatecas para evaluar el programa: “El programa de Precios de Garantía está dando resultados, los productores de frijol ya reciben más y el esquema funciona”. Celebró que los centros de acopio operaban con normalidad y que la transición agroecológica avanzaba.
El 19 de julio de 2024, en su última gran visita al estado, López Obrador cerró su sexenio con balance triunfal: “Producción histórica, apoyo sin precedente al campo zacatecano”. Prometió que el esquema continuaría fuerte bajo la siguiente administración. Claudia Sheinbaum recogió el guion sin alterarlo.
En noviembre de 2024, en Calera, lanzó “Cosechando Soberanía”. “¡El mejor frijol es de Zacatecas!”, proclamó al anunciar 7.082 toneladas de semilla de alta calidad, créditos accesibles y un nuevo precio de garantía de 27 pesos por kilo.
El 12 de abril de 2025 regresó al centro de acopio de Pozo de Gamboa, en Pánuco. Frente a una bodega recién pintada y con sacos de frijol como escenografía, presentó el empaque “Frijol del Bienestar” y reafirmó el acopio de 80.000 toneladas. En diciembre de 2025, la secretaria María Luisa Albores remató: “Por instrucción de la presidenta, acopio de 80.000 toneladas con inversión de 2.160 millones de pesos”.
Marzo de 2026: la realidad se impuso con bloqueos. Según datos del Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP-SADER) y reportes oficiales del Gobierno de Zacatecas, el acopio federal apenas alcanzó las 96.000 toneladas. El resto de la cosecha récord terminó en manos de los coyotes.
La línea de tiempo es clara. Siete años de templetes, mantas y aplausos para terminar exactamente donde empezó. El frijol no se pudrió por sequía. Se pudrió por diseño.
Siete años de templetes que terminaron en barricadas

Mientras los presidentes posaban frente a los templetes con mantas de “primero los pobres”, el acompañamiento técnico se limitó a un puñado de escuelas de campo y técnicos que rotaban constantemente.
Los centros de acopio funcionaron sin calibración real, sin supervisión efectiva y con bodegas externas que terminaron haciendo el trabajo que el
Estado juró asumir. Por eso en 2026 los productores zacatecanos siguen dependiendo de coyotes. Porque la soberanía alimentaria con transición agroecológica fue, desde el primer acto en Zacatecas, un ejercicio de retórica pura.
Las Auditorías que Nadie Quiso Leer
La Auditoría Superior de la Federación no dejó lugar a dudas. Año tras año, desde 2019 hasta 2023, sus informes oficiales fueron desmontando, con lenguaje técnico pero implacable, la maquinaria que supuestamente iba a rescatar al campo mexicano. No se trató de fallas aisladas ni de mala suerte climática. Fue un sistema diseñado para no funcionar: reglas de operación incompletas, controles inexistentes, pagos inflados y expedientes que desaparecían. Y el frijol zacatecano, el gran símbolo de la soberanía alimentaria prometida, terminó siendo el caso más claro de ese engaño estructural.

La auditoría más reciente y demoledora, la 2023_0400_a, fue publicada en 2024 y permanece disponible en el portal oficial de la ASF. En sus páginas se detalla cómo Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) pagó toneladas de frijol que nunca existieron o que simplemente se perdieron en el camino.
En Zacatecas, el estado que produce más frijol del país, se detectaron pagos en exceso por cientos de toneladas en bodegas de Santa Rita y Sombrerete. La ASF lo llamó claramente: “daño patrimonial” generado por diferencias entre lo que se reportaba y lo que realmente había. Expedientes incompletos, ausencia de datos de los productores reales y bodegas externas que aplicaban deducciones arbitrarias sin supervisión federal. El mensaje era contundente: el programa operaba sin controles mínimos, permitiendo que recursos públicos se filtraran mientras los pequeños productores quedaban fuera.

Pero ese no fue un hecho aislado de 2023. La auditoría de 2020 ya había advertido que Segalmex nació sin manuales de procedimientos, sin políticas claras y sin inventarios confiables. De los 538 centros logísticos que debían funcionar en todo el país, solo se documentaron 271 actas de inventario.
Las diferencias entre lo que existía físicamente y lo que aparecía en los libros eran millonarias, especialmente en maíz y frijol. La ASF concluyó que no había controles para verificar quiénes eran realmente los productores ni para evitar mermas sospechosas. El programa, desde su primer año, funcionaba como un colador.
En la auditoría de 2022 el desaseo contable ya era sistémico. Segalmex no contaba con manual de contabilidad gubernamental ni con guías actualizadas. Los pagos se realizaban sin la documentación mínima requerida y las bodegas externas operaban con total discrecionalidad.
La ASF volvió a promover responsabilidades administrativas y sancionatorias, pero las recomendaciones quedaron en papel. El sistema siguió igual: opaco, ineficiente y permeable a irregularidades.
Lo más inquietante no son solo las cifras. Es el patrón repetido. Las tres auditorías coinciden en lo mismo: reglas de operación mal elaboradas, falta de coordinación entre dependencias, ausencia de verificación real de las cosechas y pagos que se realizaban sin comprobar que el grano llegara realmente a los beneficiarios.
En Zacatecas, donde el frijol es el sustento de decenas de miles de familias, este modelo significó que el acopio federal se desplomara año tras año mientras el gobierno federal seguía anunciando “avances históricos” y “soberanía alimentaria”.
Las auditorías de la ASF no son opiniones ni interpretaciones periodísticas. Son documentos oficiales, firmados por la máxima institución de fiscalización del país, publicados en su portal y accesibles para cualquier ciudadano.
No hablan de “errores”. Hablan de omisiones deliberadas, de controles que nunca se implementaron y de un programa que, desde su creación, estaba condenado a beneficiar más a los intermediarios que a los productores que supuestamente iba a proteger.
Cuando en 2026 los productores zacatecanos salieron a bloquear carreteras, no estaban protestando contra el clima ni contra el mercado. Estaban protestando contra un sistema que las auditorías oficiales ya
habían descrito con crudeza años antes. El frijol se pudrió porque el programa que debía salvarlo nunca tuvo intención real de llegar al terreno. Las auditorías lo advirtieron. El gobierno lo ignoró. Y hoy, el campo paga la factura.
La Tesis que Desnuda el Fracaso desde Dentro
Este diagnóstico no viene solo de auditores externos. Lo corrobora un documento que nadie en la 4T quiere leer en voz alta: la tesis “Políticas públicas y sostenibilidad ambiental. El caso del frijol en Zacatecas, México” (2025), escrita por Darío Alejandro Escobar Moreno —doctor en Economía Ecológica por la UA Chapingo y ex coordinador de técnicos de la EAT en Zacatecas— y Gloria Elva Dorado González. Publicada en el Repositorio Institucional del IIEC-UNAM, fue elaborada por insiders que operaron los programas directamente.
Escobar coordinó durante dos años a los técnicos de la Estrategia de Acompañamiento Técnico. Tuvo acceso privilegiado a operadores, funcionarios y productores beneficiarios. Aplicaron entrevistas profundas y análisis multicriterio. Lo que revelan es devastador: la traición no comenzó en 2026 con Olais Ávila. Empezó en 2019 con un diseño deliberadamente raquítico, una cobertura mínima y una ejecución que nunca llegó a los pequeños productores.

La EAT, el famoso acompañamiento técnico que debía transformar el campo, apenas tocó a un puñado de productores frente a decenas de miles que siembran frijol en Zacatecas. Escobar lo dice sin rodeos: la rotación constante de técnicos, las condiciones extremas del temporal, la erosión de los suelos y la falta de maquinaria hicieron imposible cualquier transición agroecológica real. Redujeron costos para unos cuantos, pero el impacto fue tan limitado que el programa se convirtió en un spot publicitario vacío.
La tabla de acopio que reproduce la tesis es lapidaria: el volumen recibido por el gobierno federal se derrumbó año tras año, hasta llegar a cero en 2024. El acopio nunca ocurrió en los años de mayor producción, justo cuando más se necesitaba para estabilizar precios. Los beneficiarios reales fueron mínimos. En cambio, los coyotes se llevaron todo.
Y lo más duro: de los productores entrevistados, varios valoraron el impacto político como “muy negativo” por corrupción directa. Uno confesó que les pedían dinero “para que su frijol fuera recibido en los centros de acopio”. Los operadores admitieron que el programa generó manifestaciones y tomas de instalaciones porque los centros no abrían o rechazaban cosechas arbitrariamente.
Estos mismos problemas —favoritismos, costales que no llegaban, rechazos injustificados— ya estaban documentados desde dentro en 2025. Son el puente directo con las denuncias que hoy llueven sobre Ángel Mario Olais Ávila. La tesis no es un ataque externo. Es la voz de quienes creyeron en el programa y terminaron enterrándolo con datos.
El burócrata que firma y se evapora

En el centro operativo de este engranaje aparece Ángel Mario Olais Ávila, jefe de la Unidad Operativa 01 de Alimentación para el Bienestar (la antigua Segalmex), el hombre que firma las actas de recepción, valida los pagos y supervisa las básculas. Precisamente por eso es el símbolo perfecto del colapso: el burócrata que aparece cuando hay que firmar papeles y desaparece cuando hay que dar la cara.
Su rastro en fuentes oficiales —DOF, Plataforma Nacional de Transparencia, portales de SADER, ASF y gob.mx— es deliberadamente opaco. Solo existen tres actas internas donde aparece como responsable operativo y firmante, todas subidas a Scribd por personal de Segalmex/Alimentación para el Bienestar:
- Acta de Inventario de Equipo de Laboratorio – Bodega Huitzila, Zacatecas (febrero 2023). Formato oficial B-32-047-0016-002. https://es.scribd.com/document/627893204/Formato-de-Acta-set-de-Laboratorio-Huitzila
- Acta de Verificación de Centro de Acopio / Bodega (19 de agosto de 2023). Acta interna WA0002. https://es.scribd.com/document/703108259/DOC-20230819-WA0002
- Acta de Conteo de Estibas y Recepción de Producto (Frijol Negro Michigan PV-2021) (27 de agosto de 2025). Acta de conteo físico de
- 13.596,96 toneladas. https://es.scribd.com/document/918642706/27-08-25-3-2
En esas actas emerge un círculo hermético: Saúl Alejandro Longoria García, Erick Alberto Córdoba Gálvez, Juan Manuel Castruita Fraire, Jessica Esmeralda Muro Marín (la única con antecedente político detectable: candidata a regidora en 2021 por Movimiento Dignidad Zacatecas) y José Luis Mandujano Ávila.
En enero de 2026, Olais aún daba la cara. Declaró que “los 52 centros operan con normalidad”. Cuando las protestas escalaron, desapareció. El 19 y 20 de marzo, productores irrumpieron en sus oficinas. Los trabajadores les informaron que el ingeniero “ya no se encontraba en las instalaciones” y que “habría salido de vacaciones desde hace varias semanas”.
El círculo que valida y desaparece
Los nombres que se mencionan aparecen de forma pública en actas oficiales del gobierno federal (documentos institucionales de Segalmex/Alimentación para el Bienestar). No se revelan datos personales privados. Se trata de funcionarios públicos que ejercen funciones de interés general en un programa que maneja miles de millones de pesos públicos y que afecta directamente a más de 80.000 familias zacatecanas.
Publicar sus roles y conexiones documentadas es un ejercicio legítimo de transparencia periodística, amparado en el interés público y en el derecho a la información (artículo 6º constitucional y Ley General de Transparencia). No hay doxxing: solo se exponen responsabilidades oficiales en el marco de una crisis nacional que ya ha generado bloqueos y denuncias formales.
Hoy, con cosechas pudriéndose bajo el sol y bloqueos en las carreteras, la hipótesis se confirma. La traición —o, más precisamente, el fracaso estructural— no comenzó con Olais Ávila ni con la actual administración. Comenzó en 2019, cuando se diseñó un programa que nunca tuvo intención real de escalar ni de llegar al pequeño productor.
Las auditorías no son papel mojado: son la prueba que Abraham y sus compañeros necesitan para exigir cuentas. El frijol zacatecano, testigo silencioso de esta tragedia anunciada, se pudre para recordarnos que las
palabras, por muy solemnes que suenen desde un templete, nunca bastan sin ejecución rigurosa, transparencia y voluntad política real. El país entero debería escucharlo. Antes de que el próximo récord termine también bajo el sol.
LOS PROTAGONISTAS DE ESTA HISTORIA
No son solo nombres. Son los actores que, desde los templetes presidenciales hasta las bodegas de Huitzila y Calera, construyeron, defendieron y, finalmente, dejaron morir una promesa que hoy tiene al campo zacatecano en llamas.
Andrés Manuel López Obrador El presidente que eligió Zacatecas como escenario para el gran estreno. El 18 de enero de 2019, frente a un templete en la capital del estado, lanzó Segalmex y los Precios de Garantía con la frase que quedaría grabada: “Ya hay precio de garantía para el frijol: 14 mil 500 pesos la tonelada; lo vamos a mantener todo el tiempo y va a ir aumentando”. Regresó en 2020, 2021 y 2024 para repetir el mismo relato de rescate y soberanía. Su palabra fue la semilla de todo lo que vino después.
Claudia Sheinbaum La presidenta que recogió el guion sin cambiarle una coma. En noviembre de 2024, en Calera, y en abril de 2025, en Pozo de Gamboa, relanzó el programa con nombres nuevos: Cosechando Soberanía, Productora de Semillas para el Bienestar y “Frijol del Bienestar”. Proclamó “¡El mejor frijol es de Zacatecas!” y anunció 27 pesos por kilo, 80 mil toneladas de acopio y transición agroecológica. En diciembre de 2025, su instrucción directa ordenó el acopio masivo. Hoy, en marzo de 2026, su promesa se pudre junto con la cosecha.María Luisa Albores González Titular nacional de Alimentación para el Bienestar y jefa directa de Ángel Mario Olais Ávila. En diciembre de 2025 anunció, “por instrucción de la presidenta”, el acopio de 80 mil toneladas en Zacatecas con una inversión de 2 mil 160 millones de pesos. Es la responsable política del operativo federal que hoy está en el centro de las protestas.
Segalmex (Seguridad Alimentaria Mexicana) La institución estrella de la 4T, creada en 2019 y convertida después en Alimentación para el Bienestar. Fue el vehículo oficial de los Precios de Garantía. Sus auditorías internas y las de la ASF revelan el colapso: pagos en exceso, expedientes incompletos y bodegas irregulares. Hoy es el nombre que los productores mencionan con rabia cuando hablan de corrupción y ausencia.
David Monreal Ávila Gobernador de Zacatecas (Morena). Prometió “velar” por el precio de 27 pesos por kilo y coordinar con el gobierno federal. En octubre de 2025 y marzo de 2026 anunció ampliaciones y “avances históricos”. Es el enlace estatal entre las promesas presidenciales y la realidad en el terreno.
José Narro Céspedes Diputado federal de Morena y excoordinador estatal del partido. Uno de los pocos morenistas que ha criticado públicamente el manejo operativo. Ha señalado que Olais “está pagando los platos rotos” de un programa corrompido y ha exigido auditorías. Su voz es la excepción dentro del partido.
Ángel Mario Olais Ávila Jefe de la Unidad Operativa 01 de Alimentación para el Bienestar en Zacatecas. El funcionario que firma las actas de inventario y verificación desde 2023 y que, en marzo de 2026, desapareció de sus oficinas cuando los productores irrumpieron exigiendo respuestas. Es el rostro operativo del colapso local.
Saúl Alejandro Longoria García Verificador de infraestructura, equipo y mantenimiento. Firmó junto a Olais el acta de inventario de laboratorio en la bodega Huitzila (febrero 2023). Es uno de los técnicos recurrentes que validan los conteos y el estado físico de los bienes en la Unidad Operativa 01.
Erick Alberto Córdoba Gálvez Verificador de inventarios y movilizaciones. Aparece como testigo en la misma acta de Huitzila. Su firma certifica que los números y el equipo coinciden con lo reportado.
Juan Manuel Castruita Fraire Segundo verificador de inventarios y movilizaciones. Completa el trío de testigos técnicos en las diligencias firmadas por Olais. Parte del núcleo operativo que valida los documentos internos.
Jessica Esmeralda Muro Marín Jefa de centro resguardante en la bodega Huitzila. Es la única mujer del círculo y la responsable directa del resguardo físico de los bienes. En 2021 fue candidata a regidora por Movimiento Dignidad Zacatecas en el proceso electoral local. Su firma aparece junto a la de Olais en el acta de 2023.
José Luis Mandujano Ávila Verificador operativo. Subió a repositorios públicos el acta de verificación WA0002 (agosto 2023). Aparece como colaborador en documentos relacionados con la Unidad Operativa 01.
Hazlo tú mismo. Verifícalo con tus propios ojos.
La información más incómoda sobre el desastre del frijol en Zacatecas no está en redes ni en columnas de opinión. Está en documentos oficiales de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), publicados en su portal y disponibles para cualquier ciudadano. Son PDFs de decenas de páginas, redactados con lenguaje técnico y sobrio, pero que contienen las cifras y las omisiones que explican por qué, en marzo de 2026, los productores siguen bloqueando carreteras.
Aquí tienes las tres auditorías clave. Ábrelas, ve directamente a las páginas que te indico y lee los párrafos señalados. No necesitas ser experto: el lenguaje es claro y los números hablan solos.
- Auditoría 2023_0400_a (la más reciente y demoledora)
Enlace directo al PDF oficial (90 páginas): https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2023c/Documentos/Auditorias/2023_0400_a.pdf
Qué buscar:
- Página 9: Promoción de Responsabilidad Administrativa Sancionatoria contra servidores públicos de Segalmex por “deficiente elaboración y actualización de las Reglas de Operación” y por no coordinar acciones necesarias.
- Página 9-10: El daño concreto en Zacatecas: “9 millones 243 mil pesos por los pagos en exceso de frijol negro San Luis” y “diferencia
-
- de 300 toneladas entre la cantidad resguardada y la distribuida”.
- Página 10: Pagos en exceso de 329 toneladas en bodegas de Santa Rita y Sombrerete a través de Agro Servicios a Productores del Valle.
- Auditoría 2020 (Informe simplificado – el origen del caos)
Enlace directo: https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2020c/Documentos/Auditorias/2020_0328_a.pdf
Qué buscar:
- Página 16: “SEGALMEX no formalizó sus políticas, manuales y procedimientos […] Se identificaron diferencias en los registros de las existencias físicas y las documentadas en el caso del maíz y frijol acopiado; además, SEGALMEX sólo documentó 271 actas de inventario de 538 centros logísticos.”
- Auditoría 2022 (2123-A – el desaseo contable)
Enlace directo: https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2022c/Documentos/Auditorias/2022_2123_a.pdf
Qué buscar:
- Página 14: “En el ejercicio fiscal 2022 no contó con Manual de Contabilidad Gubernamental y Guía Contabilizadora […] Se identificó un desaseo contable generado en los últimos 3 años.”
Hazlo ahora. Abre los enlaces, ve a las páginas indicadas y lee los párrafos. Son solo unos minutos. Verás que no se trata de interpretaciones ni de opiniones: son conclusiones oficiales de la máxima institución de fiscalización del país.
Apuntes del reportero:
Que esta investigación sea el referente que nadie pueda borrar.
Que cada vez que un funcionario desaparezca, que cada vez que un centro de acopio cierre, que cada vez que un presidente regrese a Zacatecas con
discursos bonitos, alguien recuerde estos nombres, estas cifras y estas actas.
Que nadie vuelva a poner de rodillas al campo mexicano.
Porque el frijol zacatecano no se pudrió en vano.
Se pudrió para que nunca más nadie se atreva a prometerle al que siembra lo que después le niega.
El campo ya despertó. Y no piensa volver a dormir.





























