Es preocupante la situación que viven niños, niñas y adolescentes zacatecanos, desde que la subcultura del narco se plantó y arraigó en el estado, bajo la complascencia y en ocasiones, la complicidad de los gobiernos municipales y estatales, quienes han abandonado a su suerte a las familias.
Zacatecas era un estado de paz, de tranquilidad, de mucha convivencia social y de la vivencia de valores sociales.
Hoy tiene otro rostro.
En tan solo cinco años, han desaparecido en el estado más de 18 mil personas. Hasta mayo de 2026 se reportaban 4007 personas desaparecidas, de las cuales el 65 por ciento son niños, de acuerdo a Red Lupa.
Hay historias que ilustran la influencia del narco en municipios zacatecanos:
Jorge Armando tenía 13 años de edad y ya había ejecutado a diez personas con su arma, de acuerdo a la declaración que dio a la entonces Procuraduría de Justicia de Zacatecas hace 11 años.
Con 13 años ya pertenecía a una de las organizaciones más sanguinarias de la delincuencia organizada, los Zetas.
En septiembre de 2015 su cuerpo fue hallado con otros cinco cuerpos de personas ejecutadas en el municipio de Morelos, Zac. La declaración sobre las ejecuciones la había hecho en enero de ese año, cuando fue detenido.
Cuerpos colgantes en los puentes peatonales, mantas con leyendas amenazantes, cabezas desprendidas y arrojadas en hieleras o en bolsas negras; narcobloqueos, bombazos, ejecuciones directas, asaltos en carreteras, cuerpos de ejecutados arrojados en carreteras o abandonados en la plaza de armas del centro histórico de la capital; cobro de piso y un largo etcétera, acompañan el escenario criminal zacatecano.
El último hecho que impacta a la sociedad zacatecana sucedió en Tabasco, Zacatecas: es la agresión física y sexual de un adolescente de 13 años, en contra de una niña de diez años, a la que arrojó de una camioneta en marcha y la arrastró dejando un sendero de sangre en el camino.
El adolescente no puede ser privado de la libertad, pero fue sentenciado y vinculado a proceso penal bajo supervisión y acompañamiento para su reincorporación social.
Lo mismo informó la Procuraduría General de Justicia de Zacatecas, cuando detuvo al llamado “niño sicario” en el 2015. En aquella ocasión lo pudieron recluir en un centro de reclusión para menores, a causa de su edad.
En junio de 2017 la entonces presidenta honorífica del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF) Cristina Rodríguez de Tello, asistió a un festival escolar en una telesecundaria de la cabecera municipal de Tabasco, en donde un grupo de alumnos realizó un baile como parte de su actuación, pero la vestimenta sorprendió a la esposa del gobernador priista, Alejandro Tello, quien expresó “parecen sicarios”.
El video generó en su momento una fuerte controversia en Zacatecas, pero reflejaba la influencia del narcotráfico en la cultura regional y en especial, entre los adolescentes.
La situación actual no es solo un problema de leyes o de violencia, constituye también un reflejo de la descomposición social que se vive actualmente.




























