Por Juan Gómez
La presidenta Claudia Sheinbaum no rindió un informe de labores administrativas, sino un mensaje político antiyanqui, pero más concretamente, en contra del intervencionismo del presidente Trump y en defensa de los extraditables.
En el segundo año de su triunfo por la Presidencia de la república, Sheinbaum Pardo cambió de estrategia de masas, no convocó a los militantes y simpatizantes de Morena al Zócalo, sino que dio la instrucción para que cada gobernador morenista pusiera a funcionar el aparato del acarreo en las plazas principales del país.
El discurso presidencial se radicalizó en la última parte, cuando se hace alusión al intervencionismo de la ultraderecha internacional y local, mediante una campaña mediática a través de las redes sociales.
Sheinbaum Pardo argumenta que dicha campaña se intensificó a raíz del accidente en el que murieron dos agentes de la CIA de los Estados Unidos –“sin acreditación oficial”- y dos mandos de la Fiscalía de Justicia del estado de Chihuahua, lo que motivó la apertura de una carpeta de investigación por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) por posibles violaciones a las leyes mexicanas.
El discurso cambió radicalmente y pasó de una solicitud de pruebas, a un hecho grave y sin precedentes en la historia de la relación México-Estados Unidos, “la solicitud urgente del Departamento de Justicia hecha el pasado 28 de abril, de detención y extradición de diez funcionarios mexicanos en activo sin presentar pruebas”.
Fue entonces cuando cuestionó:
“O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026. ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?”.
Y remató su conclusión sobre la “solicitud urgente” del Departamento de Justicia norteamericano al señalar con recelo:
“Es legítimo dudar del verdadero propósito, ya que “primero vienen por unos, luego por otros, hasta que las oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector de México. Eso no lo podemos permitir”.
El gobierno mexicano cruzó la frontera de la colaboración para llegar al terreno de la confrontación con el gobierno trompista, del cual, se ve que en el mediano plazo no habrá retorno en este rompimiento político-jurídico.
Arropada con la bandera de la no injerencia extranjera, la presidenta observa un desgaste preocupante en los niveles de aceptación del combate de su administración en contra de los cárteles de la violencia y las drogas en nuestro país, lo que indudablemente provocó el blindaje pre electoral con la propuesta de Monreal” que permitirá la anulación de las elecciones ante una presunta influencia de los Estados Unidos.
La propuesta enviada por el coordinador de la bancada morenista, Ricardo Monreal Ávila, modifica el artículo 41 de la Constitución, en el cual se incluyó la siguiente reserva para la cancelación de las elecciones:
“Cuando se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados electorales”.
En este contexto, desde la explanada del icónico monumento a la Revolución, la presidenta Sheinbaum convocó a los militantes de Morena a defender la transformación y los convocó para que la próxima semana “vayamos a las plazas públicas a realizar asambleas informativas, repartir volantes y periódicos, e informar al pueblo de que”:
“¡La patria no se vende! ¡La patria se ama y se defiende! A todas y todos los mexicanos, podemos tener diferencias, pero hay algo que todas y todos deberíamos estar de acuerdo: ¡en México decidimos las y los mexicanos!”.
Mientras tanto en Zacatecas, la lluvia hizo correr a los morenistas cuando iniciaba el discurso de la mandataria. La plaza de armas, fue abandonada por la mayoría.
¿Cuál será la respuesta del gobierno de Donald Trump?
Al tiempo.
@juangomezac

























