
El Banco Central griego admitió hoy por primera vez que requiere necesariamente alcanzar un acuerdo con sus acreedores internacionales sobre su deuda para evitar su bancarrota y su salida de la zona euro, e incluso de la Unión Europea (UE).
En un reporte anual sobre la economía nacional, el gobernador del Banco de Grecia, Yiannis Stournaras, indicó que un acuerdo con los acreedores es absolutamente necesario para que el país, ya que sin el se recrudecerá la pobreza y no podrá avanzar hacia el crecimiento.
El documento, insiste, que sin un Grexit -un acuerdo entre Grecia y sus acreedores de la UE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE)- se creará una crisis monetaria y la inflación se disparará.
Al día siguiente, añadió, traerá recesión más profunda, una dramática caída de los ingresos, más desempleo y el colapso de toda la economía. “Grecia se convertirá en el país del sur de Europa pobre”, subrayó, según reporte del diario Greek Reporter.
En hecho insólito, el Banco de Grecia, llama a los acreedores internacionales a ser “flexibles” para lograr la firma de un acuerdo, que considera “imperativo histórico ” y estima que “queda poco camino por recorrer” hacia la firma del documento.




























